


Grabado antiguo original, representando una iconografía poco común: el Niño Jesús, en lugar de la Virgen María, es quien vence al mal al clavar una lanza en la cabeza de la serpiente. Esta representación es inusual, ya que en la iconografía cristiana tradicional, es más común ver a la Virgen María aplastando a la serpiente con su pie, simbolizando su papel en la lucha contra el pecado original.
Aquí, el Niño Jesús, en brazos de su madre, adopta un papel activo al sujetar una cruz-lanza con determinación, dirigida directamente hacia la serpiente que yace bajo sus pies con una manzana en la boca, símbolo del pecado original. Este gesto otorga al Niño Jesús una posición de poder y victoria sobre el mal desde su infancia, lo cual es una representación simbólica de su futura misión redentora.
[“Ex tabula Equitis Caroli Maratte.” ; “Ianuarius Gutierrez Sculp Rome.”] .
Estampado en blanco y negro
aguafuerte y buril
Esquina superior derecha ausente
Sobre cartulina.