


Gran plano topográfico y urbano de Madrid,
realizado por el arquitecto madrileño Álvaro Rosell Torres y publicado en Madrid en 1888.
Grabado por F. Kraus y estampado por J. M. Mateu. Medidas: 60 × 49,5 cm.
Importante y raro plano del Madrid de finales del siglo XIX, realizado en un momento clave de transición entre la ciudad todavía limitada por amplias zonas rurales y el desarrollo definitivo del Ensanche moderno. El plano refleja con notable claridad el crecimiento urbano de la capital pocos años después del célebre y completísimo plano de Carlos Ibáñez e Ibáñez de Ibero (1877), y antes de los conocidos planos de Palouzie y Facundo Cañada, fundamentales ya en el cambio de siglo.
La cartografía muestra con gran precisión:
Especialmente interesantes resultan las zonas periféricas apenas edificadas, los antiguos caminos, arroyos y cementerios, elementos que desaparecerían en gran parte durante las décadas posteriores.
El plano está dividido administrativamente mediante sectores numerados y coloreado por zonas en suaves tintas litográficas, conservando una gran fuerza decorativa y una lectura muy clara del desarrollo urbano madrileño.
Ejemplar plegado de época. Algunas señales normales de uso y leves desgastes en cruces de pliegues, habituales en este tipo de grandes planos de consulta urbana. Muy buen estado general para un plano madrileño plegado del siglo XIX.
En plancha:
Plano aparentemente inédito en colecciones públicas y privadas españolas consultadas hasta la fecha, y ausente en las principales referencias habituales de cartografía histórica madrileña. Su rareza resulta especialmente notable al no aparecer citado en repertorios cartográficos modernos sobre los planos históricos de Madrid.
Álvaro Rosell Torres fue arquitecto titulado en Madrid en 1869 e hijo de Cayetano Rosell, director de la Biblioteca Nacional de España. Participó activamente en diversos proyectos arquitectónicos y urbanísticos vinculados a instituciones estatales, especialmente relacionados con la Biblioteca Nacional y el Palacio de Bibliotecas y Museos del Paseo de Recoletos. En 1881 fue nombrado conservador del Teatro Real, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento en Madrid en 1915. Además de arquitecto, Rosell destacó por sus inquietudes técnicas e industriales, llegando a patentar una máquina hidráulica de su invención y pronunciando conferencias científicas en el Ateneo de Madrid.
Rarísimo y visualmente muy atractivo testimonio cartográfico del Madrid de la Restauración, anterior a la completa urbanización del Ensanche y de notable interés para coleccionistas de cartografía madrileña, urbanismo histórico y arquitectura española del siglo XIX.